El EsCRitOr DE RelaTos
Como en el retrovisor de las horas muertas, justo en el vórtice de la palabra exigua, perdía el tiempo una pluma suspendida por la mano, brazo y mente de un escritor de relatos.
Ante el ruido constante de pérdida, una hoja en blanco, goteo constante en el baño, enema, soledad vacilante, ratos salvados por venir, jocosos, otrora infelices, el goteo, incesante, falso, bajo un ritmo arcaico,
el olvido.
Si siento el amanecer, explico que cae el sol.
