lA vIEjA dEL CANdeLAbRO
Escribo de madrugada. En este momento supone un esfuerzo escribir debido en parte a la falta de práctica. Me pregunto por qué escribo y no encuentro ninguna explicación convincente. Luce una luna que si no llena está a punto de estarlo e ilumina las nubes que están delante suyo, paseándose éstas en su deambular despacio por el cielo. Me vienen a la mente retazos de conversaciones mantenidas con amigos pero en fin, hoy por la noche me siento más solo que nunca. Madame Loup - una vieja loca y descosida- se me ha acercado con el candelabro a alumbrarme la cara, y yo, con tres tragos de whisky en la panza, no me lo he querido creer. Realidad. O ficción. Eso poco importa ahora.
