eL HomBrE ManDA
Acostumbrado a borrarlo todo. Vives en otra realidad. La tarea se vuelve cada vez más cínica y más interior. Ha pasado a ser una batalla de subterfugios. Voy a buscar subterfugio* en el diccionario. Las palabras ya no fluyen, sigo guiándome a través de mi instinto. He tenido un guiño dialéctico con mi madre, parece que mi gordura (estoy engordado) le afecta, disparo, y huyo.
Distribuye, afecta, son o parecen ser palabras bonitas. Sigo un esquema, no lo veo claro, hilvanar frases una detrás de otra. Quizás un cuento, más ligero, me ayude a solucionar el problema. Aunque son varios. Quizás alguno provenzal, aunque no sepa muy bien a dónde me remite. Un problema lírico, enfrentándose a la poesía porque sí, porque no me lo ha mandado nadie.
En la próxima tanda igual recibes, es lo que pasa cuando vives en grupo, que estás en manada, que la del lado igual te araña y no sacas nada lógico de ese acontecimiento. Te enturbias y por causa-efecto empiezas a temblar. Todavía no olvido, como un viejo, me falla la memoria, eso sí, pero no veo el interés por este tema. Ahondar, velero. Hoy he visto un barco tirar arena. Con el tren he ido despacio, paso a paso, tratando de buscar razones para no parecer un indeciso. Me he dejado guiar, como las embarcaciones que viajando he observado - petroleros, veleros-; parecían hacer su rutina ociosa o trabajadora.
Los temas están perdiendo su aire feliz y paso a otros pensamientos. Estoy bien pero lo he descubierto, y eso me ha hecho retroceder, dejarlo hecho, sin huellas. No estoy claro, lo reconozco. Hablar conmigo resulta ahora un sueño. Todavía me reconozco en el yo. Yo subjetivo debería precisar, aunque intento no alejarme de la realidad de los hechos. Estoy mejorando. Me lo repito. No ahondo. Estoy perdido.
Hoy he quedado con Kira, mi relación sentimental ficticia. Hemos quedado a las 20:30 para tomar unas cervezas, y estoy descubriendo lo que le gustan los bombones, a ser posible rellenos de licor o alguna crema.
Ahora he conversado con mi padre, que haga deporte, que eso es bueno, pero joder no sabes lo que cuesta. Prefiero sentirme volátil, al menos por un instante. Quedarme suspendido en la no-materia y aprender un poco. Me veo reflejado en la canción esa de La Mari, que no vale la pena andar por andar. Yo ando. Y me fijo en las personas disimuladamente, porque yo lo valgo, atrás la baja autoestima. Ahora soy creyente de algo que percibo con los sentidos, un anuncio que algo cambia, un atisbo de lo que puede ser hoy. Mañana es otro día.
Cada vez es más pesado. Escribo en este siglo, y me asomo a la rutina, viviendo en él como un ser extraño, sintiéndome un poco Kafka ronroneando por las calles. Y es entonces que rememoro una escena bucólica de un niño persiguiendo a las palomas, y quiero ser sintético, y añadir una palabra más a mi vocabulario. El dinero, todo lo cambia. Se me ocurren estratagemas para salir de este hueco que me han dado. Flecha, desdibujar.
* Subterfugio. M. efugio, escapatoria, excusa artificiosa (RAE)
